Razas peligrosas en España

La semana pasada, una de nuestras seguidoras de Twitter, nos preguntó tras leer este artículo, si era necesario que su Pastor Alemán estuviera asegurado. ¿Lo era? Teóricamente no, ya que su raza no está dentro de lo que la ley marca como perro potencialmente peligroso, pero son muchos los que aconsejan hacerles un seguro a las razas de tamaño medio-grande para estar más tranquilos.

Akita Inu

Razas que son potencialmente peligrosas según la ley Española

Según el Boletín Oficial del Estado (BOE), las razas que la ley considera como perros potencialmente peligrosos son: Pitbull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileño, Tosa Inu, Akita Inu.

¿Qué las hace estar consideradas de esta manera?

Algo que ni ellos, ni nosotros podemos modificar: el aspecto físico que su estándar les ha dado.

Para estar considerada como una raza potencialmente peligrosa, tu perro debe cumplir los siguientes requisitos:

-Una musculatura fuerte, de aspecto poderoso y robusto, atlético, ágil, vigorosa y resistente.

-Tener un carácter muy marcado y un enorme valor.

– Pelo corto (nosotros tampoco nos explicamos este punto)

-Un perímetro torácico que esté entre los 60 y 80 centímetros y la altura desde la cruz de 50 a 70 centímetros.

-Peso superior a los 20kg.

-Cabeza de gran tamaño, de forma cuadrada, robusta y mejillas musculosas.

-Mandíbulas poderosas, robustas, con la boca ancha y profunda

–  Cuello ancho, musculoso y corto.

– Pecho macizo, ancho, grande, profundo y con el lomo corto y musculado.

– Extremidades delanteras paralelas, rectas y robustas y extremidades posteriores muy musculosas, con patas relativamente largas formando un ángulo moderado.

Cachorros de Pit Bull

¿A que nos obliga la ley para tenerlas en casa?

Para tener cualquiera de las razas marcadas como potencialmente peligrosas, es necesario que:

-La persona que se haga responsable de su cuidado sea mayor de edad.

– No tener ningún tipo de antecedentes penales.

-Ser una persona psicológicamente estable y poseer la suficiente fortaleza física para que el animal esté controlado en todo momento.

– Y por último y no por ello menos importante, hacerle un seguro de responsabilidad civil por una cuantía no inferior a los 120.000€