Mi perro no quiere comer pienso ¿qué puedo hacer?

Mi perro no quiere comer pienso ¿qué puedo hacer?

cachorro comiendo

Una de las situaciones más desesperantes, a las que puede llegar a enfrentarse todo aquel que posea un perro, es que su mejor amigo se niegue a probar ese pienso que con tan buen criterio le recomendó su veterinario. Sabemos por experiencia, que no es una situación agradable, ya que siempre solemos ponernos demasiado trágicos y tendemos a pensar que nuestro perro, es presa de alguna enfermedad grave.

Y es que, aunque una de las principales causas de la inapetencia canina, es algún tipo de enfermedad, existen multitud de casos en los que el perro no come su pienso porque no le da la gana. Es este último caso, al que vamos a dedicar hoy el artículo de Mi perro.

¿Qué hago si mi perro no come pienso?

Antes de iniciar cualquier tipo de acción, debemos asegurarnos que el animal esté totalmente sano y que la falta de apetito no se deba a ningún tipo de enfermedad.

Una vez que hemos hecho esta sencilla comprobación, llega la hora de investigar cual es la raíz del problema y las posibles soluciones que puede tener. Generalmente, la causa de esta falta de atención por su pienso, suele estar en la alimentación alternativa que algunas personas del hogar le dan al perro. ¿Qué entendemos nosotros por alimentación alternativa? Darle al perro trozos de comida, totalmente fuera de su dieta, mucho más atractivos y apetitosos, que la comida para perros que tiene en su cuenco.

Atajar este problema, tiene una solución tan sencilla, como efectiva: hay que parar de darle cosas que no debe comer. Sí, es complicado resistirse a esos ojitos suplicantes, pero piensa que si sigues por ese camino, el único perjudicado va a ser tu perro.

Conseguida superar esta etapa crítica, en la que no hay que darle nada de nada, por muchas horas que lleve con el estómago vacío, es hora de hacerle comprender que su única comida es el pienso. 

¿Cómo conseguirlo?  Ofreciéndole tan solo, su cuenco con agua y su pienso. Puede que al primer día y al segundo, siga emperrunado (nunca mejor dicho) en no querer comérselo, pero al tercer día (si hemos conseguido no ceder al impulso de darle algo) es más que probable que su hambre pueda más que su cabezonería y pruebe al fin lo que le hemos comprado con tanto amor.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Echale en el pienso unas góticas de aceite y se ira acostumbrando

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