3 falsos mitos sobre el sueño canino

3 falsos mitos sobre el sueño canino

Con el paso de los años, hay algunas afirmaciones que van pasando de boca a oreja, sin que nadie se moleste en comprobar si lo que estas dicen es algo verdadero o completamente falso. Algo, que desgraciadamente sucede con más frecuencia de la que nos gustaría, en el mundo canino.

Golden Retriever durmiendo

Para evitar que esto continúe pasando, desde Mi perro  intentamos enseñarle al resto del mundo lo erróneo de sus planteamientos. En nuestro falsos mitos de hoy, hablamos sobre 3 falsas creencias sobre el sueño canino.

No les gusta compartir cama con su dueño

Al contrario de lo que piensan algunos, no hay mayor placer en el mundo para un perro, que echarse una buena siesta al lado de su dueño. Un comportamiento, que según los  expertos han heredado de los lobos, los cuales suelen dormir unos encima de los otros, para sentirse protegidos y calientes. Al ser los humanos sus compañeros, dormitar junto a nosotros les parece algo natural.

¿Qué pasa cuando les decimos que no? Que se sienten excluidos por su manada humana.

La cama está mejor en un lugar fresco y con mucho bullicio

El sitio elegido para que nuestro peludo descanse a lo largo del día, debe ser lo más cómodo posible, ser tranquilo y sobre todo, que no esté expuesto a corrientes de aire. Para su descanso puedes elegir cualquiera de las camas para perros que existen en el mercado. Una vez que tengas la cama, busca un sitio seco; cuando el frío o el calor ataquen, el mismo buscará el sitio que más le convenga. Nunca pongas su cama en un pasillo o cerca de una puerta, ya que lo asociará como que debe proteger ese lugar.

Perro durmiendo

Los perros son incapaces de soñar.

Mentira y gorda, ya que los perros son capaces de tener sueños como nosotros. Al igual que los humanos, sueñan al entrar en la fase más profunda del sueño. Es en ese momento cuando son capaces de revivir cosas que les han pasado, pudiendo mover en esos momentos las patas, los bigotes, pestañear, es incluso producir gruñidos y pequeños ladridos. Según se van haciendo viejos, es más fácil que sueñen con que corren por su lugar favorito.

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